Aumentar la productividad gracias a la iluminación.

Una correcta iluminación genera ahorros energéticos de más del 80% y mejora la productividad entre un 10% y un 20% en oficinas y en otros entornos de trabajo. Trabajar en un entorno laboral iluminado de forma correcta tiene un efecto directo sobre la productividad.

Lleva encendida mas de 100 años de forma ininterrumpida

Lleva encendida mas de 100 años de forma ininterrumpida

A nivel económico no solo la productividad se ve afectada directamente por una iluminación correcta, si no que ésta tiene una incidencia sobre la salud del trabajador, reduce la siniestralidad laboral y el número de bajas. Una buena iluminación es fundamental; ademas de otros factores necesarios para el correcto diseño de un buen entorno laboral. En un estudio presentado en el de WOFGreen Madrid 2012, se analiza de forma detallada esta influencia. Aparecen también vínculos a la descarga de ” Iluminación en el trabajo Efectos Visuales y Biológicos y el informe sobre la encuesta “Luz en el trabajo” Aunque desconfío profundamente de los informes encargados por empresas que son parte, es lo suficientemente detallado como para leer al menos sus conclusiones. La luz en el puesto de trabajo es el factor mas valorado entre los que componen el puesto de trabajo, seguido de la climatización, el ruido, la silla, el espacio y por ultimo la silla.

Por otro lado, una mala iluminación reduce el ritmo de trabajo, provoca al agotamiento visual, dolores de cabeza y afecta al estado de ánimo de los trabajadores. Por contra,  una iluminación adecuada aumenta el ánimo, el humor y la concentración. Asi que debemos sumar a la mejora de la productividad pura la reducción de las bajas laborales (por estrés, dolores de cabeza, agotamiento, …), reducción del absentismo y la siniestralidad así como un impacto positivo en el estado de ánimo de los trabajadores.

Las últimas investigaciones acerca de la influencia de la luz sobre las personas han producido importantes revelaciones. Dependiendo de la luz recibida el cuerpo humano regula los ritmos (tanto diarios como estacionales) de multitud de procesos. La luz diurna le indica al cerebro que potencie la producción de cortisol, la hormona responsable de la actividad corporal y del estrés. De este modo el cuerpo está alerta durante las primeras horas del día. Por el contrario, la falta de luz provoca la producción de melatonina, la hormona del sueño, momento en el cual se bajan las alertas y surge la somnolencia. Esta  incidencia de la luz no se limita solamente a la luz natural, también la luz artificial afecta al cuerpo humano. Una buena iluminación debe ser capaz de adaptarse y regularse en función de las características de la zona de trabajo y de cada momento del día. Así, la intensidad y el tono del flujo de luz deben adecuarse a las condiciones específicas de cada área de trabajo. Es posible programar una instalación lumínica para que vaya regulando a lo largo del día la intensidad (sencillo en instalaciones LED)

Como resumen, hay un campo inmenso de mejora para que el entorno de trabajo a nivel de iluminación sea el adecuado, con la implicación económica que ello tiene. Grandes ahorros sin cambios de negocio, mercado…

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